Una de las reglas que se deben cumplir a rajatabla en cualquier ámbito profesional es la utilización del correspondiente vestuario, apropiado para la actividad que se desarrolla y que tenga la capacidad de cumplir con todas las medidas higiénicas sanitarias. De esta manera, se evitará que el empleado corra algún riesgo y que él, e incluso el cliente, pueda verse afectado por todo tipo de bacterias.
En este caso, queremos destacar la necesidad y obligatoriedad, por ejemplo, de utilizar guantes. Y es que con ellos, entre otras cosas, se consigue evitar la aparición de la llamada dermatosis, una enfermedad de la piel que se manifiesta a través de un eczema y que es fruto de manipular con las manos determinados productos.
Aquella es una de las patologías más frecuentes dentro del ámbito laboral y se traduce no sólo en la aparición de dicha descamación sino también en procesos inflamatorios de diversa gravedad. Todos ellos pueden dar lugar a que el trabajador pueda incluso sufrir consecuencias tales como enrojecimiento, sarpullido, afectaciones que le impidan realizar tareas tan sencillas como abrocharse los cordones de los zapatos…
De contacto, irritativa o alérgica son tres de los tipos de dermatosis que pueden sufrir los empleados. De ahí que para evitar su aparición sea necesario que aquellos hagan uso de los diferentes tipos de guantes que existen:
- Látex. De alta protección, con polvo blanco beholi o con polvo mentolado son algunas de las modalidades que presentan estos guantes que se pueden emplear tanto en el ámbito sanitario como en el electrónico o en el industrial.
- Vinilo. Sin polvo o con distintos tipos de él se puede adquirir en el mercado este tipo que está recomendado para sectores tales como en el de la manipulación de alimentos.
- Nitrilo, que se identifica por su gran resistencia a bacterias, virus y demás exposiciones químicas.



